viernes, 3 de octubre de 2025

Amarrados al tiempo

 Camino por una cuerda atada a dos árboles, a 10 metros del suelo de agujas de pino, sosteniendome con el agarre de mis manos a otra cuerda cuyo final no encuentro. La textura de la soga me raspa la piel. Los callos se me han hecho duros y ya no duelen. Sigo feliz estando a la altura de un pájaro, intento olvidarme de la posible caída porque para nada está en mis planes perder el equilibrio.

Sigo sin saber cómo exprimir más el tiempo. Las dimensiones de nuestra vida son cuerdas que nosotros amarramos donde nos parezca. Estamos entrelazados en la maraña de los senderos sin control, como fusiles que nos presionan para seguir activos, sin opción de frenar en ningún momento. No hay forma, no hay forma de parar el tiempo.

Es un mundo abierto en el que me pierdo. Siempre hay algo en lo que pensar. Me distraigo en la complejidad. Me falta otra vida.

Hay acúmulos de cadenas enredadas que no hacen más que tensarse en mi cuerpo, me aplastan las costillas, me dejan los músculos doloridos, los miembros sin sangre, el alma sin aire. Cómo luchar contra algo que ya existía antes de ti, antes del universo. Somos insignificates y se nos queda grande el paso de las horas, una mente tan espaciada no puede simplificarse en un minuto. 

En un abrir y cerrar de ojos estoy ahora de ruta por las piedras de un asteroide.El negro me invade los ojos, la nada gira mareando mi encéfalo. No puedo tocar lo que no está.

Que es normal estar así después de tanto tiempo a matacaballo persiguiendo un único sueño. Necesito otra vida sólo para seguir sintiendo todo el amor que guardo por tantos simples detalles de mi existencia, cosas grandes que me llenan el alma. A veces simplemente quiero descarsar en el olimpo de los dioses, recibiendo el rayo de sol de la esperanza.

Nacemos para vivir, no para producir.

domingo, 2 de marzo de 2025

Soplido

 Soplé tus cenizas sin querer y se esparcieron por la casa. Yo sólo deseaba apagar la vela de este desamor. Ahora tendré que vivir intoxicada por tus restos, hasta poder enterrar la última molécula de tu presencia bajo el árbol del perdón. 

Oscuro y sin sonido, como flotando en el espacio, dejaste el mundo de las alegres hadas. Absorción de almas y desconexiones neuronales, negro y sin chispa, frío y sin sentido, descripción de donde se encuentran. No sabemos donde estamos.

¿Por qué cuesta tanto la expulsión? ¿Por qué no se deshace la materia oscura? Debí haberlo dejado vivir en ver de quemarlo, pero lejos de mí, como animales que viven en polos opuestos del planeta. Aceptar que no está es como aceptar su muerte, nadie sabe donde van las personas cuando mueren, pero sí sabemos donde van sus cadáveres. 

Soplé sin querer en tu dirección, sin darme cuenta de las consecuencias. Ahora tendré que convivir con tu espíritu unos días más, no pasa nada, dentro de poco, no tendré que escuchar tu nombre, nunca más.