Soplé tus cenizas sin querer y se esparcieron por la casa. Yo sólo deseaba apagar la vela de este desamor. Ahora tendré que vivir intoxicada por tus restos, hasta poder enterrar la última molécula de tu presencia bajo el árbol del perdón.
Oscuro y sin sonido, como flotando en el espacio, dejaste el mundo de las alegres hadas. Absorción de almas y desconexiones neuronales, negro y sin chispa, frío y sin sentido, descripción de donde se encuentran. No sabemos donde estamos.
¿Por qué cuesta tanto la expulsión? ¿Por qué no se deshace la materia oscura? Debí haberlo dejado vivir en ver de quemarlo, pero lejos de mí, como animales que viven en polos opuestos del planeta. Aceptar que no está es como aceptar su muerte, nadie sabe donde van las personas cuando mueren, pero sí sabemos donde van sus cadáveres.
Soplé sin querer en tu dirección, sin darme cuenta de las consecuencias. Ahora tendré que convivir con tu espíritu unos días más, no pasa nada, dentro de poco, no tendré que escuchar tu nombre, nunca más.